La cultura organizacional es la ventaja más competitiva con la que cuenta una compañía, debido a que determina cómo se hacen las cosas y cómo se comporta la gente que la compone: es algo muy difícil de replicar por la competencia. Líderes de alto rendimiento crean un ambiente único, con una personalidad y una esencia distintiva que permite a la gente tomar decisiones adecuadas sin importar dónde estén dentro de la organización.

Una verdadera cultura organizacional de alto rendimiento es la base de la innovación. La cultura inspira a la gente a ir más allá de sus tareas, a arriesgarse, a experimentar y a tomar buenas decisiones aun cuando no haya quien los controle.

A continuación, te contamos cuáles son las 2 características principales que posee una cultura organizacional de alto rendimiento:

  1. Cada cultura es única. Algunas organizaciones tienen una personalidad fuerte; una poderosa esencia derivada de una profunda herencia. Otras como Netflix o Google, han crearon su propio sello distintivo. La combinación de valores, carácter, y creencias generan una profunda empatía entre los colaboradores, haciendo su trabajo más significativo y gratificante.
  2. Aun así, todas fomentan un conjunto de comportamientos similares; aunque existan distintas “personalidades” corporativas, todas estas promueven patrones de comportamiento similares. Las personas dentro de estas organizaciones son apasionadas por triunfar; están orientadas a seguir creciendo, se enfocan en sus clientes y su competencia, en vez de las políticas internas. Piensan como dueños y tienen tendencia a actuar ante las distintas situaciones. Construyen equipos de trabajo fomentando la colaboración y siempre abiertos al cambio, características indispensables para la innovación.

Desarrollar y mantener este tipo de cultura es todo un reto, pero es posible; el liderazgo es clave en este aspecto. Un cambio cultural no se puede realizar sin que los mismos líderes adopten el comportamiento y valores que desean generar en la nueva cultura. La manera más eficaz para transmitirla, es que tengan constantemente contacto directo con el equipo, en especial con la gente clave que creen en la cultura y tienen un peso importante dentro de la organización, ya que serán los encargados de transmitirla a los demás. Estos no tienen miedo ante la necesidad de hacer cambios para apoyar la nueva cultura, y constantemente revisan que el desempeño siga manteniéndose alto, conforme la cultura avanza y evoluciona.

 

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